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La Clave está en la Absorción. Parte I

Vivimos en la época de la sobre-alimentación. Tenemos de todo, comemos mucho y supuestamente muy variado, pero mucha gente tiene carencias. Cómo puede ser que, por ejemplo, una persona que se atiborra de lácteos tenga osteoporosis, o que tengamos falta de energía, somnolencia, astenia… cuando no nos falta de nada?

En la digestión intervienen numerosos factores como el alimento en sí (si el alimento es de agricultura biológica, cómo ha sido cultivado, la energía que contiene y nos proporciona…), pero además de eso también influyen nuestro nivel de estrés, el estado de nuestro intestino etc. por tanto, no siempre, los nutrientes que ingerimos van a ir a nuestro metabolismo y son aprovechados adecuadamente.

Tenemos la desventaja de que la producción y venta de alimentos se hace en gran escala, por tanto, tanto en los mismos cultivos, como en el transporte y conservación de los mismos, se pierden vitaminas y minerales que son necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. El problema viene cuando vamos entrando en edad, dado esta falta de absorción comienza a ser más severa y empieza a manifestarse, cuando el cuerpo no tiene la capacidad metabolizar alimentos como lo hacía antes.

Los alimentos que comemos o bebemos, actúan en sinergia unos con otros. A través de la masticación y la digestión, llegan al torrente sanguíneo y de allí pasan a formar parte los tejidos en distintas partes del cuerpo. Nos dan energía y vitalidad, producen un equilibrio homeostático…Pero no siempre ocurre así, y si sufrimos de gases, digestiones pesadas, cansancio, carencias (falta de hierro, vitamina D etc.) es porque nuestro organismo no está recibiendo los nutrientes que necesita, es decir, la absorción está siendo deficitaria.

Pero la absorción de nutrientes depende de muchos factores. Unos ellos y de los que más afecta a la sociedad moderna es el estrés, pero también puede ser alterada por una inflamación o una infección intestinal, el uso prolongado de antibióticos y de otros medicamentos, la intolerancia al gluten o la lactosa, la enfermedad de Crohn…también puede verse perjudicada por problemas de hígado o renales y enfermedades debidas a parásitos. Las causas son múltiples y pueden afectar de forma diferente a cada persona. Entre las más comunes están:

HIPERPERMEABILIDAD INTESTINAL

Las células intestinales o enterocitos están unidas por unas estructuras, llamadas tight junctions. Estas estructuras de unión se pueden ver afectadas por diversos factores, que hacen que entre esas células surjan unas hendiduras que permiten la entrada de antígenos microbianos al torrente sanguíneo, lo cual provoca una toxicidad en el hígado, pero que además pueden crear serios problemas en el sistema inmunitario, que pueden facilitar las enfermedades autoinmunes y también enfermedades inflamatorias del intestino, fatiga crónica etc.

HÍGADO SOBRECARGADO

Comer en exceso o demasiado a menudo, puede sobrecargar el hígado. El hígado es un órgano que actúa como filtro. Si este filtro está lleno de toxinas que se acumulan por comer de forma inadecuada para nuestro cuerpo, acaba por no filtrar la sangre y tampoco facilitar la absorción de los nutrientes.

ADAPTACIÓN AL MEDIO

Nuestras células tienen que adaptarse al medio al que están sujetos, es decir, se alimentan de uno u otro nutriente, pero esas circunstancias se pueden ver modificadas (por ejemplo, si nos vamos de viaje y modificamos nuestra dieta…) el cuerpo ha de adaptarse a ese cambio y por tanto nuestras células. Cuanto mayor sea esa flexibilidad o facilidad de adaptación, la absorción de nutrientes no va a ser afectada.

Otro problema que compromete a la absorción de nutrientes por parte de las células es la flexibilidad metabólica. Este concepto se refiere a la capacidad que tienen las células para modificar su fuente de combustible en función de la disponibilidad de un tipo u otro de nutriente. Un metabolismo flexible permite que las células puedan pasar de obtener energía de la glucosa, sobre todo cuando ingerimos alimentos ricos en hidratos de carbono.

LA CANDIDIASIS

Es una infección causada por una familia de levaduras de las que existen unas 150 especies, de las cuales la más común en nuestro organismo es la Cándida Albicans. Todos tenemos cándidas en la piel, el aparato digestivo y el genitourinario. El problema es cuando las cándidas proliferan. Nuestro sistema de vida moderno hace que esta levadura prolifere y se cronifique, sobre todo en nuestro intestino. Suele ser ignorada por los profesionales de la salud, muchas veces además porque es difícil de detectar en análisis de heces, dado que las cándidas suelen estar pegadas a las paredes de intestino y no se desprenden. Cuando por estrés o alimentación incorrecta nuestro sistema inmunitario se debilita, las cándidas se hacen fuertes, produciendo muchos síntomas como cansancio, problemas digestivos, migrañas, dolores musculares, alergias, carencias en vitaminas y minerales…

CLAVES PARA UNA MEJOR ABSORCIÓN

Hay muchos factores que tenemos que tener en cuenta, pero está en nuestra mano, en parte, tener cuidado en elegir, conservar y combinar alimentos de manera adecuada:

1.Elección de Nutrientes: Elegir alimentos de temporada y lo más cercanos posible es la mejor opción. Comprar alimentos que han sido transportados en contenedores desde el otro extremo del mundo hace que haya una gran perdida de vitaminas y minerales. Además del uso de conservantes y químicos que se usan por la industria alimentaria para mantener estos productos en perfecto estado físico (pero no nutricional).

2.Conservación de los Alimentos:

Es importante hacer hincapié en comprar (sobre todo verduras) biológicas para ser consumidas en un tiempo lo más breve posible. Tener estas verduras en el frigorífico o en el congelador hace que sean pobres sobre todo en vitaminas, que se van perdiendo con el tiempo. Es mejor que no sea nuestra forma habitual de almacenarlos y que usemos este modo como algo esporádico.

Sobre todo las hojas verdes que tienen una alta concentración de Magnesio y vitamina C se deberían consumir lo antes posible, ya que sobre todo la vitamina C es muy inestable y se pierde con facilidad.

Una receta que te recomiendo probar es Ensalada de hojas verdes con Gomasio y alga Nori

3.Mejor absorción combinando ciertos alimentos

Las vitaminas liposolubles se absorben mejor con un elemento lipídico, es decir, con aceite. Por ejemplo, las verduras de color amarillo anaranjado como las zanahorias, calabaza…ricas en beta caróteno (provitamina A) se absorben mucho mejor añadiendo un chorrito aceite de oliva u otro tipo de aceite.

Te recomiendo que pruebes con esta receta: Nishime Otoñal de Verduras de Raíz a la Mostaza y Sésamo

La combinación de alimentos muy concentrados y densos como (fritos, salsas…) que hagan que a nuestro hígado le cueste mucho procesarlos, es interesante combinarlos con verduras de sabor amargo (endivias, escarolas, achicoria…) o fermentados (chucrut, ensaladas prensadas) que hacen que la energía del hígado se active y pueda segregar más bilis para poder digerirlos.

4.La masticación

Una cosa que todos sabemos, pero que nos cuesta practicar. La acción de la masticación es fundamental a la hora de digerir y absorber los alimentos, sobre todo los hidratos de carbono. Comer masticando bien y (más o menos) en silencio es una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar la absorción. Hasta las sopas o cremas de verduras es necesario masticarlas y saborearlas, puedes hacer la prueba con esta deliciosa receta:

Crema de Raíz de Apio con Aceite de Albahaca

5.Evitar ciertos antinutrientes

Solanina: la solanina es una sustancia presente en alimentos como las patatas, tomate, pimientos, berenjenas…este grupo de alimentos se denomina solanáceas. Esta sustancia es un alcaloide natural, estimulante, que a veces se utiliza para elaborar medicamentos. Pero también dificulta la absorción de minerales e interviene en la calcificación de tejidos blandos.

Ácido fítico: el ácido fítico está presente sobre todo en las cáscaras de cereales y legumbres. Es una sustancia que contiene antinutrientes que dificultan la absorción sobre todo de calcio y hierro. Desechar el agua de remojo puede rebajar las cantidades de ácido fítico y mejorar así la absorción.

Puedes probar con esta receta:

Estofado de azukis, calabaza y castañas. Las azukis son unas legumbres que producen un efecto alcalino en el cuerpo, que cocinadas con alga kombu, se digieren y absorben de manera adecuada.

Por tanto, la clave está en que los alimentos que preparamos y comemos, su digestión se efectúe de la mejor manera posible, para poder aprovecharlos de manera adecuada. Por supuesto, nuestro estado físico y emocional también va a influir en todo este proceso, por lo que, además de ciertas claves que hemos mencionado arriba, será fundamental una buena gestión de nuestros niveles de estrés, además de hacer ejercicio físico moderado.

 

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